Formas de escribir

Todos los días despierto con intenciones de ponerme a programar.

Ayer, al revisar redes sociales, me encuentro con el artículo de Julio Antonio Fernández Estrada, comencé a sentir mucha rabia, por respeto a un ser humano que considero ejemplar y por sentir que soy parte de un problema muy generalizado y grave.

Tratando de “liberar tensiones” escribí:

Anoche, ya en la cama uno de mis alumnos me decía:

El tuyo tiene algunos baches y no se entiende bien la historia completa si no la conoces de antemano.

Le respondí que es una historia muy larga para poder contarla en poco espacio y apurado, “para que algo me quede bien escrito” debo revisar unas cinco veces, […] “estoy escribiendo rápido para publicar lo antes posible”.

Él, con esa forma que tienen mis alumnos de convertirse siempre en mis maestros, me dijo:

Yo también soy un maestro … escribe, escribe … haz un libro … una novela medio autobiográfica … las cosas que tú haz visto son suficientes para entretener al lector por 1000 páginas.

Entonces me mandó el enlace de un poema de Charles Bukowski ¿Así que quieres ser escritor?.

Otro de mis alumnos, que tiene la tendencia de querer que los demás hagamos lo que está en su lógica de razonamiento, tildaba de fascista a uno de los dirigentes de la UH y se cuestionaba a Julio por no mencionar el nombre del susodicho.

Según mis principios, se mencionan nombres propios sólo en lo positivo, o cuando no haya forma de evitarlos. Los problemas se combaten por patrones, lo que está pasando en Cuba no depende solamente de la vice-ministra primera del MES. ¡Ojalá!

El patrón que están usando en el caso de la profesora del ISDE para ocultar desmanes que se han cometido contra muchos, es este mismo: atacar a personas particulares. El que quiera escribir o hacer algo a su tono, que lo haga por cuenta propia.

Por ejemplo, desde que publicaron mi comentario ayer (20 de agosto, 16h15) en CubaDebate, no apareció ninguno hasta casi 7 horas después, cuando ya de madrugada (01h02) un fantasma sin nombre, que publica bajo el seudónimo de “No a la subversión política” de nuevo sale con “la muela” de «Las mentiras de Omara» obviando todos los demás casos. ¡¿Cobardía o desesperación?!

El que mejor escribe, de mis alumnos, me decía:

Tú me disculpas -o no- pero tengo un mensaje de Issac Asimov para ti (lo leí en un ensayo suyo)… en tu artículo <no-ser_> […] de pronto saltas a hablar de mariguana… como si todo el público estuviera enterado de la Operación Guitarra… cosa que nunca fue así… y menos “a un siglo de distancia”… claro, el lector que se empeñe podrá deducir de qué se trata… but dice Asimov que (con algunas excepciones) el escritor no debe gastar CPU del lector […]

En la oración final (que debe ser la tapa al pomo en el sentido positivo)… que de contra pones en negrita… metes un error de redacción… o algo que al menos mi CPU no supo desentrañar… […]

Yo le respondí:

Tienes absolutamente toda la razón (en serio). Lo que pasa es que no “estoy escribiendo”, mucho menos revisando más de media vez: estoy “escupiendo”, con mucha rabia.

También hay otra teoría más nueva, que me gusta aunque no mucho los resultados que se están obteniendo: lo mejor es que MUCHA gente escriba muchas cosas MUY cortas.

Al final, esa es mi conclusión, esto no puede ser de una o dos personas publicando cosas, menos con el ánimo muy alterado (como yo). Es cosa de defender lo justo, por muchos, sin oportunismos.

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